jueves, 30 de diciembre de 2010

Buceando por YouTube...

Encontré este video de la muchachada del "Experimendo Cero":

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Experimendo por Experimeundas (III)

O por Experimendantes, Experimenditas o Experimendautas... El Tano Murri dice muchas cosas buenas de mí, pero no quise censurarlo ni cambiarle una coma a su texto, valoro su visión como todas las que existen del Experimendo. Gracias Murri, me encantó. Voilà... :


"Voy a contar el Experimendo desde mí. Como tiene que ser.
Hacía 17 años que no veía a Casero. Tuve el privilegio de aportar ideas en Cha Cha Cha en el 93'.
Mucho tiempo. Pero aunque suene "macanudo" hay algo intacto en él: Su Generositá.
Casero no me debía nada, pero no sólo figuraba en los créditos si no que al final de la temporada tuvo la gentileza de presentarme en cámara.
Yo tenía 16 años. Para mí era como andar con Piazzolla en motoneta. Recuerdo mañanas saliendo para algún ensayo desde San Telmo hasta el Maxi 1 y Maxi 2. Algún café en el que me decía que desayunar y fumar era la peor de las combinaciones. O algún exterior en Caballito, cerca del Club Italiano en el que Juan Carlos Batman llevaba bajo su brazo la cartera con la que yo iba a la escuela. No quiero sonar nostálgico. Es algo de lo que me siento orgulloso. Y lo cuento. Punto.

Pero pasemos al Experimendo. Llegué después de verlo en Estése Confuso.
La Señorita Babusci merece un capítulo apartheid. Su cordialidad y sensiblez son impecables.
En el viaggio fuimos calentando motores con el resto de los Experimeundos o whatever...
Llegar fue como ir a conocer al Coronel Kurtz al corazón de Vietnam en Apocalipsis Now.
Casero me recibió con los abrazos abiertos de Latinoamérica gritando mi apellido!
El resto? Salto en alto, jabalinas, un chancho al horno para chuparse los dedos. Un viaje a La Toma que duró 5 horas: Entre cantos griegos, sicilianos y conversaciones atesorables no aptas para amas de casa flojas del corazón. Comprando: tuercas, tornillos, tuétanos, pararrayos, carpas flotantes, huevos de cóndor, tomates Agustina Cherry y una heladera muy monona que haría las delicias en un picnic con Bela Lugones.
Volvimos cargados como los Beverly Ricos de vacaciones o los Cubrepileta en el Delta. Con una parada técnica en un circo.
Casero me hizo cantar como un tenor leger, como el Milka. Escuché a Wagner con el mejor espectáculo del mundo: Una noite estrellada y una fogata en el medio.
Me bañé en un arroyo junto a beldades. Froté quarzos en la noche cerrada. Comí pan casero del mejor. Recibí recomendaciones de Casero en su versión OrsonWelliana. Me reí como un cosaco. Y comí como un Rey de la medialuna.
Podría contar mucho más. Pero sería aun más bobo.
Cuando nos despedíamos Casero sacó un cassette con audios de peliculas en hebreo y coreano que le había dado...hace 17 años... Un verdadero broche de bronce...
Solo restan decir dos cosas: Lo mejor del Experimendo fue la gente. Y esto no es para nada azaroso.
Casero convoca perfecto. Es el Héctor Pérez Pícaro de la convocatoria. Y por último: Casero es un grande.
Y yo tuve la suerte de laburar con otro grande: Fernando Peña.
Cuídenlo, aprendan, respétenlo. Y vayan.

Abraxas! Tano Murri"

martes, 28 de diciembre de 2010

Una muestra audiovisual (I)



Vean la entrada original en el Facebook de Impro2 http://www.facebook.com/impro2/posts/177945738892311

Abrazo, Casero.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Experimendo sobre ruedas...

Cosas que no faltan en un Experimendo: lugares mágicos, animales, comida rica, un grupo de almas analógicas, y máquinas. Algunas, rodantes.

video

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Experimendo por Experimeundas (II)

Otra visión, la de Gabriela Herrera, del Experimendo, en sus propias palabras, que nos comparte:


¿Qué es experimendar?

San Luis, Noviembre de 2010

“Ocupate de boxear bien… el knock out viene solo”
Dalmiro Saenz a Alfredo Casero y Alfredo a nosotros

Voy a intentar contarte qué es Experimendo, cómo se transita, cuáles son los objetivos y cuáles pueden ser los resultados.

Obviamente va a limitarse a mi mirada, cada uno lo va a tener que vivir buscando su propia experiencia.

El experimendo empieza llamando a la señorita Babusci.

Teléfono- marcar el número- reservar tu lugar … listo, ya está.

Te lanzaste por un camino del que en realidad no tenés ni idea.

Podés suponer algunas cosas, tener algunas expectativas y proyectos pero solo recorriéndolo vas a saber qué efecto tiene en vos.

Con fecha cierta in mente, la de tu viaje, ya estás experimendando, y como fue en mi caso, volvés a tu vida de todos los días con la intriga de saber que va a pasar.

¿Para que va uno al experimendo?

¿Por qué va uno al experimendo?

O simplemente:

¿Por qué me enteré de la existencia del experimendo?

Muchas preguntas, todas con respuesta, pero no de antemano.

Te tiro algunas para ir haciendo boca:

Me imagino que uno va por tantas razones como personas que se lo propongan.

A lo mejor, como fue el caso de mi grupo, para confirmar proyectos, ideas, caminos.

Para salir del paisaje de todos los días y poder conectar con uno mismo.

Para encontrar la obra de arte en tu vida.

Alfredo sabe que es especial, y tiene la humildad suficiente como para no intentar disimularlo.

Abre las puertas de su casa y de un pedazo de su vida con una generosidad que por momentos turba.

En un mundo donde el miedo es rey, el mundo de Casero aparentemente está regido por el “te doy”, por lo tanto hay que adaptar las herramientas de convivencia para compartir unos días de enormes charlas, profundas reflexiones personales y grupales y muchísimas risas para convivir con otras personas.

Aquí me detengo para contarles que aunque ante una primera mirada somos todos absolutamente diferentes, personas que difícilmente nos cruzaríamos en la vida diaria y menos que menos en una situación que se preste a la charla a vida abierta, terminas encontrando coincidencias fantásticas y sorprendentes .

Alfredo quiere cambiar el mundo, ni mas ni menos, y el camino que encontró es ir a lo profundo de cada uno, generando una revolución.

Revolución del tipo de las que, al menos a mi criterio, son las que realmente modifican las cosas, las que modifican el ADN de cada uno de nosotros para que seamos mas auténticos encontrando nuestro color, nuestra voz, nuestro sonido individual que muchos llevamos tapado por capas que nos desdibujan frente a los otros y lo que es peor frente al espejo.

Cuando experimendamos inevitablemente cambiamos y por ende cambia el mundo, cambia el paisaje, se hace mas auténtico y pasamos al concierto universal como instrumentos genuinos.

Yo cambio y todo cambia, los que están a mi alrededor cambian por lo tanto mi mundo y el mundo cambia.

“Hay que hacer lo que hay que hacer”, me parece que esa es la idea que traje conmigo, hacerme cargo de mi destino, con alegría y expansión.

Salís del mundo por unos días, y esto te permite recalibrar el afuera, recalibrándote.

Perros, muchos perros, chanchos, caballos, alfalfa y cariño, mucho cariño, ese es tu paisaje durante el experimendo.

Me llamó la atención la enorme capacidad de trabajo de Alfredo, es un laburante.

Parte del mensaje es que las cosas se consiguen con trabajo, compromiso y seriedad.

También que todo es posible si realmente lo queres y ponés la máquina a andar.

El experimendo te propone vivir tu vida como una obra de arte de tu autoría, eso implica mucha atención, dedicación y valoración personal.

Tres años, es el tiempo que Alfredo nos propone para esta reflexión, ¿por qué tres? Porque es el tiempo suficiente para que las cosas pasen.

No puedo arribar a una conclusión, supongo que porque recién llego a casa, o a lo mejor es simplemente que no la hay.

Y como toda obra de arte se completa con el efecto sobre los otros, por lo tanto tengo que andar cada día para saber si mi obra está en camino y si mi experimendo me refuerza en el camino de mi arte y de mi vida.

Texto: María Gabriela Herrera Fresco

Fotografías: Leandro Rossi

sábado, 11 de diciembre de 2010

Experimendo por Experimeundas (I)

El amigo Ezequiel Acevedo, de Comodoro, hizo el Experimendo y se mandó esta descripción de la experiencia, que me llenó de alegría:


"Todos sabemos que las fantasías existen en su propio plano, y que los prodigios de la imaginación se pudren en cuanto tocan el plano exterior, que la realidad está hecha de una especie de antimateria que toca los sueños y los hace implosionar limpiamente, subvirtiendo los pormenores hasta hacerlos otros, hasta hacerlos nada. Pero existen casos de fantasías hechas realidad. Coleridge (cuenta Borges) sueña un poema sobre Kublai Khan, y cuando se despierta, hace realidad un fragmento de su fantasía literaria. Siglos antes, Kublai Khan sueña un palacio, y luego lo construye minuciosamente. Mi caso es sin sueño. Ocurre todo en la vigilia. Tiene un nombre, que no se lo puse yo. Se llama Experimendo San Luis. Empieza (la concreción, no la fantasía, que tiene ya muchos años) con un show de Alfredo Casero en Comodoro Rivadavia, al que casi no voy, por pereza, y al que fui porque es Alfredo Casero, no podés no ir, Ezequiel, es como que tu mamá esté en la ciudad después de años, y no la vayas a ver un rato. Sigue con el epílogo del show, en el cual se habla de este tal experimendo San Luis, de un modo deliberadamente confuso, que tanto conviene a la fantasía y a los sueños. Se habla de una dirección de correo y se deja caer el nombre de una tal Señorita Babusci que es experta skater y que se rompió la pierna. Prosigue con un llamado, días después, a la tal señorita skater, de parte mía, con la sensación apenas inconsciente de estar haciéndolo únicamente para matar la fantasía, para preguntar y desecharlo, para ver que no puedo, que no me alcanzan los días de vacaciones, que no me conviene, que no es para mí o que no me gusta. La señorita skater fracturada Babusci resulta no ser skater, pero si estar fracturada y ser Babusci, y además, resulta ser, sin atar los cabos, evadiendo todo cierre de la trama, una artista de lo abstracto, que no me aclara más que un par de puntos indispensables, pero me deja con la sensación de que si o si. Pero no le digo que si o si, dejo los márgenes de duda de siempre, por si me muero, por si me fracturo, por si me deja de simpatizar la idea de conocer a Alfredo Casero (si, como no). Será cuestión de sacrificar unos días que tenía para verla a ella, pero ella entenderá, como entiende siempre estas cosas, si hasta me va a acompañar a la reunión que va a ocurrir después, y de la que todavía no sé nada. Me avisa la señorita Babusci que hay reunión informativa en Buenos Aires, y claro, yo no voy a poder ir, porque vivo a casi dos miles de kilómetros, pero da la fantástica casualidad de que puedo ir, claro, esto es una fantasía, y esas cosas pasan, esas coincidencias abundan. Cambia la sede, de Capital a Provincia, y nos vamos en tren, y yo casi me equivoco y tomo uno que va para cualquier lado, en cualquier estación, pero ella me hace recapacitar y llegar. A la reunión informativa, vamos. Pero ¿que reunión informativa? ¡Es la casa de Alfredo! Y el que nos abre el portón es Nazareno, y es Casero el que está en la puerta con un gorro de cocinero y un delantal negro que dice Gato Dumas (creo recordarlo como en un sueño), y nos hace señas de que pasemos, de que no seamos boludos, de que estemos cómodos, de que nos está cocinando, que le digamos que queremos tomar, que dejemos las cosas por ahí, que si queremos que el Neno nos prepare unos daiquiris de albahaca (riquísimos, si les ofrecen digan SI), que si lo acompañamos a la parrilla a hacer las alitas de pollo, que hable con Mentruit ("Mentruit, ahora te voy a dar con uno que es mas cerebral, te va a encantar"), que vamos a amar al Panchuco (como podría alguien no amarlo), que vamos a hacer eso del recitado, que le va a enseñar a Sole a manejar tractores (si, la convence de que vaya), que compuso una vez una canción muy fea sobre una falluta, y resulta que yo la sé, y la canto con él, parece que somos los únicos dos que la sabemos, y yo con orgullo secreto, peleando por no volverme un presidente de club de fans histérico. Pobre canción, de tan fea es hermosa, siempre me gustó la parte que dice que había cerca una estación de servicio. Y cantamos Pizza Conmigo, me parece, que semanas antes, en el show, no me animé a subir a cantar con él. Se hacen las seis de la mañana. Un abrazo, Alfredo, muchas gracias por todo, nos vemos en el experimendo. Y después viene eso, que sigue siendo confuso, pero que incluye un camioncito militar en el que Alfredo te lleva por los prados a cumplir misiones secretas, hay un Panchuco, un Peliverdura, un perro del intendente, una señora Graciela, un horno de barro, Infierno de los Alimentos, mucha gente que encantadísimo estoy de conocer y de la que me hago amigo, y una fuerza de la naturaleza que es el señor Casero, un viento, que digo viento, un ventarrón, una tormenta épica que se desata ahora sobre San Luis, otras veces en otros lados, a veces en Madryn, a veces en Japón, y que yo, cuando era chico, miraba por la tele, lo veía volando la realidad a la mierda, rompiéndola en mil absurditos que te mostraban lo absurdo que era todo, enseñándome lo raras, y hermosas y graciosas que eran las cosas. Llueve, sopla y truena esos cuatro días Alfredo sobre nosotros, y estoy seguro de que lo que está pasando es una fantasía, lo que todavía no sé es si ahora se está haciendo realidad. Entonces él me agarra del pelo detrás de las orejas, y me grita: "AHORA. Esto está pasando AHORA". Ahí, por un momento, me lo creo."


(Publicado en revista Babia, N° 64)

www.babia.com.ar
arbustoespinoso.blogspot.com

lunes, 6 de diciembre de 2010

Experimendo "Fin de Fête" 2010


Queridos Experimeundas:
En San Luis, este jueves 10 de Diciembre comienza el último Experimendo del año, que viene jugosísimo, le exprimiremos hasta la última gota. Los veo ahí, y seguiremos la movida en el 2011.
Saludos, Casero